Las medidas activas y pasivas en la rehabilitación energética

Elite Madrid > Actualidad > Las medidas activas y pasivas en la rehabilitación energética
11Rehabilitación energética

El desafío de atenuar y aliviar los impactos del cambio climático y al mismo tiempo lograr un uso eficaz de la energía no ligada a los hidrocarburos y sus derivados solo puede ser alcanzado involucrando a toda la sociedad, con la activa participación de instituciones y grupos de la sociedad civil organizada.

En el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 y las Agendas Urbanas europeas y españolas, la renovación de los edificios desempeña un papel crucial. Impulsada por la crisis climática y la necesidad de reducir las emisiones de CO2, la remodelación de nuestros edificios es necesaria también por muchas otras razones: el deterioro que sufren, las crisis y la pobreza energéticas asociada, el envejecimiento de la población, y la carencia de accesibilidad y funcionalidad. Por lo tanto, es un asunto que afectará a una gran parte de la población en algún momento de sus vidas.

La importancia de la rehabilitación energética

Una rehabilitación integral es una reforma para actualizar nuestro edificio a las necesidades y requerimientos actuales, abordándolo de forma global. Para ello, se debe hacer en una visión previa completa del edificio, teniendo en cuenta las principales carencias a resolver: conservación, accesibilidad y eficiencia energética. Después, la rehabilitación puede acometerse de una vez o por etapas, pero debe existir un análisis global para poder planificar y coordinar las distintas actuaciones.

Para este tipo de análisis, es importante que lo realice un profesional cualificado o una empresa que se dedique a ello.

Centrándonos en la rehabilitación energética, esta tiene que ver con obras que mejoran la eficiencia energética del edificio, consiguiendo que consuma menos energía y la consumida sea menos contaminante. Para ello, es recomendable actuar siempre sobre la demanda de energía, consiguiendo mejorar el “abrigo” del edificio (el aislamiento térmico). Después de esto, se consigue mejorar la eficiencia de las instalaciones de calefacción y refrigeración e incorporar fuentes de energía renovables.

Para ello, a la hora de realizar una rehabilitación energética del edificio podemos encontrar 2 tipos de medidas: medidas activas y medidas pasivas.

 

¿Qué son las medidas pasivas?

Este tipo de medidas se basan en mejorar la envolvente térmica del edificio, que es como se llama al “abrigo del edificio”. Esto son acciones como el aislamiento de la fachada, cambio de ventanas, aislamiento del tejado, instalación de toldos, etc.

¿Qué son las medidas activas?

Se basan en la mejora de las instalaciones de agua caliente, calefacción y refrigeración del edificio. Se trata de obras de instalación de sistemas más eficientes e incorporación de fuentes renovables, que son producidas dentro del edificio o en su entorno próximo. Este tipo de medidas suelen ser la instalación de placas solares, mejorar la eficiencia energética de la caldera, instalar caldera de pellets, aerotermia, etc.

 

Beneficios de la rehabilitación energética

  •  Mejorar la economía doméstica

Podemos considerar la rehabilitación como una de las formas más eficientes de ahorrar en la economía doméstica, evitando el gasto energético desproporcionado. Mucho más si tenemos en cuenta el fuerte incremento del precio de las energías (electricidad, gas…). La mejora de la envolvente y de las instalaciones del edificio repercute de forma directa en la reducción del gasto en calefacción y refrigeración, disminuyéndolos. Tras una rehabilitación que incluya estas actuaciones, las facturas de los consumos se verán claramente reducidas. En este punto, es importante saber que el gasto en la rehabilitación es puntual, pero sus beneficios y ahorros se prolongan durante décadas. El desembolso inicial que conlleva una actuación de rehabilitación integral se verá amortizado a corto-medio plazo, especialmente en un contexto de costes energéticos elevados. Es decir, la rehabilitación es un beneficio seguro y a largo plazo.

 

  • Revalorización del inmueble

Según la Sociedad de Tasación, una vivienda de más de 50 años incrementa su valor un 25 % de media tras ser rehabilitada (con variaciones en función de las circunstancias concretas). Esto nos da una idea de la importancia de la rehabilitación, también, en el incremento del valor patrimonial. Nos permite volver a hacer, de nuestra vivienda, una vivienda atractiva para el mercado actual, y más teniendo en cuenta la creciente sensibilización de los compradores hacia la rehabilitación energética e integral. Se considera que se alcanza la recuperación de la inversión entre los 10 y los 20 años. Teniendo en cuenta las subvenciones, que pueden llegar a cubrir hasta un 80 % del valor de la actuación, el balance positivo desde el punto de vista económico se establece mucho antes.

 

  • Repercusiones medioambientales

Las viviendas europeas consumen cerca del 40% de la energía final de la UE, representando el 36% de las emisiones de CO2: cocinamos todos los días, refrigeramos y calentamos los alimentos, lavamos y secamos nuestra ropa, calentamos o refrigeramos constantemente nuestra vivienda, utilizamos ascensores para los desplazamientos… los edificios son grandes máquinas de consumo muy poco eficientes. La rehabilitación de edificios con actuaciones integrales mejora y actualiza las prestaciones energéticas y disminuye, por tanto, la emisión de CO2.